Cuidar plantas es un arte milenario que se ha transmitido de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Esta práctica no solo embellece nuestros espacios, sino que se ha demostrado que tiene increíbles beneficios para la salud, como la recuperación acelerada de las enfermedades, la reducción de los niveles de estrés y una sensación de plenitud más completa. Es por ello que aprender buenos trucos para mantenerlas saludables es, en cierta forma, una manera de cuidar de uno mismo.
En todo caso, hoy trataremos esto en una pequeña guía con trucos profesionales para tener plantas sanas, hermosas y bien cuidadas.
Las condiciones del suelo
Todas las plantas tienen un tipo de suelo y clima que son ideales para su crecimiento. Si no somos especialmente hábiles para recrear estas condiciones mínimas para ellas, es probable que terminen muriendo o simplemente crezcan con un aspecto muy poco deseable.
La solución es simple: si quieres cuidar bien de tus plantas, investiga un poco qué tipo de suelo prefieren
En los suelos arenosos, por ejemplo, que suelen ser más granulosos y fáciles de trabajar, ubicaremos a nuestras suculentas y plantas como la lavanda o el romero. En el arcilloso, que es más pesado, compacto y que retiene mucha agua, ubicaremos a nuestras hortensias, lirios y bambúes. En el suelo limoso, ubicaremos plantas como las tomateras o las caléndulas, y en nuestros suelos francos, que son equilibrados y una mezcla de los anteriores, podemos ubicar los rosales.
Conocer el tipo de suelo ideal para cada planta de nuestro jardín será el primer paso para darles una vida sana.
Ubicación y clima
Otro dato fundamental que debes conocer sobre tus plantas para poder cuidarlas es qué clima les viene mejor. Así podrás, por ejemplo, seleccionar una ubicación en la que obtengan más sol si crecen en climas áridos, menos si son de selva o tengan mejor acceso al riego si son de clima lluvioso.
Jugar con la ubicación es clave, ya que gracias a ello podrás hacer microclimas en tu jardín adaptados a cada grupo verde.
Puedes, por ejemplo, ubicar varias plantas con necesidad de riego similar juntas o varios arbustos grandes junto con flores más pequeñas para que se beneficien de su sombra.
El riego: el punto más importante en el cuidado de las plantas
El riego es el punto más importante en el cuidado de las plantas, siendo el responsable de nutrir su crecimiento, pero también de pudrir las raíces y atraer a los hongos en caso de que se haga de manera incorrecta.
En líneas generales, evitaremos los encharcamientos del suelo, que son nefastos para la salud de las plantas, y elegiremos un riego por goteo para aquellas raíces que requieran de mucha humedad y de aspersores para las plantas que necesiten un riego más superficial. También tenemos que supervisar que, al regar, el agua se reparta de manera pareja sobre toda la superficie, evitando puntos charcosos o secos que puedan poner en riesgo la calidad del sustrato.
Nuestra mayor recomendación es que instales un sistema de riego automatizado si notas que es demasiado laborioso y aun así deseas resultados excepcionales.
El control del crecimiento
Las plantas de jardín o de cultivo, como todo ser vivo, necesitan de un poco de ayuda y de guía para crecer de manera excepcional y saludable. Para lograrlo, debemos aplicar algunas técnicas de control de crecimiento.
La primera que tendremos en cuenta es la poda, que básicamente consiste en cortar con tijeras limpias y afiladas los tallos y hojas marchitas que puedan estar recargando a la planta, también aquellas que puedan poner en riesgo las estructuras del jardín en caso de árboles muy grandes y las hojas de contorno para los arbustos decorativos.
La siguiente técnica de la que dispondremos es la de la aplicación de guías de crecimiento. Hay algunas plantas de jardín que, al crecer, su propio peso termina por hacer que se caigan o que se doblen, dándoles un aspecto poco deseable y acortando su vida.
Para corregirlo, basta con clavar de manera cuidadosa una barra al lado de su tronco y sujetarla con hilo de jardín hasta que esta pueda sostenerse recta de manera eficiente.
La detección temprana de enfermedades y plagas
Es importante mantenerse vigilantes ante la aparición de plagas, hongos y enfermedades en los jardines, ya que estos pueden propagarse a velocidades sorprendentes y, si lo descubrimos tarde, muchas veces la mejor solución es la extirpación de parte o todo el jardín en los peores casos.
Para ello, trataremos de revisar cada que podamos la parte baja de las hojas de las plantas, que es uno de los puntos de entrada favoritos para los hongos. Debemos estar alertas a los puntos blancos o negros.
Si las hojas de una planta comienzan a marchitarse sin ninguna razón, también es motivo de alarma, excepto en casos en los que la planta sea de temporada.
Las hojas con muescas o agujeros son un claro indicio de que los insectos están intentando darse un festín con nuestro hermoso jardín, por lo que es clave responder con baños de bicarbonato u otras herramientas para removerlos.
Nutrir sin pasarse
Muchas veces cometemos el error de buscar en línea los mejores nutrientes para las plantas y llegamos a tablas que recomiendan un sinfín de fertilizantes químicos que luego terminan haciendo más mal que bien, ya que no toman en consideración los nutrientes que ya hay en el suelo.
Antes de hacer jornadas de renovación de nutrientes en tus suelos, asegúrate de que eliges fertilizantes naturales y adecuados a tus plantas.
Calidad del aire y su circulación
La circulación del aire en un jardín es una variable poco conocida, pero que tiene un impacto significativo en el crecimiento de las plantas.
Cuando las plantas sienten un flujo de aire intenso, estas incrementan su acumulación celular para crear tallos y hojas más robustas, algo que verían innecesario en entornos con poca brisa para ahorrar energía. Necesitamos proporcionar ventilación y circulación de aire para que las plantas crezcan más hermosas y fuertes.
Proporcionar acceso al aire fresco también mejora los procesos fotosintéticos, haciendo que las plantas crezcan más sanas.
Trucos para tener plantas más sanas
Una vez terminada la guía, hablemos de algunos trucos puntuales que pocos conocen y que podemos aplicar en el jardín o cultivo para mejorar la salud de nuestras plantas y potenciar su crecimiento:
- Hacer un compost casero es una forma interesante de aprovechar los residuos orgánicos del hogar y darle más vida al jardín. Es fácil de hacer y muy barato.
- Usa el agua de cocción de las verduras para regar a tus plantas, ya que tiene muchos nutrientes interesantes.
- Algunas personas usan las cáscaras de huevo trituradas para darle calcio a los suelos que estén faltos de este mineral.
- A la hora de abocarnos a la protección y al cuidado, plantas repelentes de plagas como la menta, la ruda, la salvia, el romero y el ajo pueden ser muy interesantes.
- Ante la presencia de hongos, intenta hacer una cura con atomizador de agua y bicarbonato antes de ir por los químicos industriales.
- Limpia tus herramientas de jardinería para evitar propagar bacterias y hongos por todo tu jardín.
- Poda frecuentemente el césped si tienes, para evitar que en él se escondan insectos dañinos.
- Crea entornos favorables para atraer polinizadores como las abejas y las mariposas con plantas aromáticas siempre que puedas.
Hasta aquí nuestra guía de hoy. Recuerda que somos profesionales en el cuidado del jardín, el mantenimiento de áreas verdes, en la construcción de espacios naturales como paredes verdes y en la instalación de sistemas de riego y piscinas. Si necesitas asesoría para tener un jardín o área verde de ensueño, no dudes en contactarnos.
